• Taller. Jóvenes y adultes

  • 20 Febrero 12:00 - 14:00 , 15:00 - 17:30 / 2021

  • CENTRO SOCIO-CULTURAL DE ZIGOITIA

Zapalduen Antzerkia Tailerra

Creo que el teatro debe traer felicidad, debe ayudarnos a conocer mejor nuestro tiempo y a nosotros mismos. Es una forma de conocimiento y debe ser también un medio de transformar la sociedad… Actores somos todos nosotros, el ciudadano no es aquel que vive en sociedad: ¡es aquel que la transforma!

Esta cita de Augusto Boal, actor, dramaturgo y activista brasileño, sintetiza muy bien lo que se propone con este taller. Porque sí, el teatro debe traer felicidad y bienestar.  Y traerla resulta fácil a través de él, porque del teatro brotan un montón de herramientas y dinámicas que producen energía, alegría y renovación. Por eso, este taller pretende ser un encuentro donde crear un espacio de bienestar para disfrutar libremente, jugar, reírnos, divertirnos… es decir, estar en el placer. Soltaremos cuerpo y mente, trabajaremos nuestro aparato corporal y vocal, los cinco sentidos, la des-mecanización, la confianza, el contacto, la creatividad, la expresión y las emociones. 

Además, cuando Boal habla de traer felicidad, también se refiere al teatro como  modo de conocernos a nosotras y nosotros mismos y a lo que nos rodea; para exponerlo o para señalar, por ejemplo, lo que nos resulta inhumano o injusto, para analizar la realidad y modificar aquello que creemos ha de ser transformado. Y es esta felicidad de construir entre todas y todos una sociedad más justa, con una democracia real, con una participación ciudadana efectiva, donde se disuelvan las diferencias de status entre las personas, en la que todo el mundo tenga cabida y derechos a igual, una futura sociedad de paz donde todo ser humano esté incluido… a la que interpretamos que también se refiere el dramaturgo en la cita. 

En el taller, se usará la metodología del “Teatro del Oprimido”, ahora también acuñado como “Teatro de las Oprimidas”, un método teatral sistematizado por el arriba mencionado dramaturgo, actor, director y pedagogo brasileño Augusto Boal en los años 60. Las técnicas para desarrollarlo, que reciben influencia del teatro épico de Brecht y de la Pedagogía del Oprimido de Paulo Freire, y entre las que se encuentran el Teatro Imagen, los Juegos para actores y no actores o el Arco Iris del deseo son un instrumento para el análisis, la comprensión y la búsqueda de alternativas a problemas sociales, desde una perspectiva comunitaria e interpersonal. Este se basa en la premisa de que todas las relaciones humanas deberían ser de tipo dialógico: entre hombres y mujeres, entre razas, familias, grupos y naciones; el diálogo debería prevalecer siempre. Lo que ocurre es que muchos diálogos tienen la tendencia a transformarse en monólogos, los cuales crean la relación personas opresoras/oprimidas. Reconociendo esta realidad, el principio fundamental del TO es el de ayudar a restaurar el diálogo entre seres humanos.

Desde sus implicaciones pedagógicas, sociales, culturales y políticas se propone transformar al/a la espectador/a (ser pasivo) en protagonista de la acción dramática (sujeto creador) estimulándolo a reflexionar sobre su realidad social (“espect-actor”). Es decir, este método le invita a participar y “ensayar” acciones reales que le conduzcan a la propia liberación, lo cual viene a ser, por decirlo de algún modo, como un ensayo de la propia vida. Un ensayo, eso sí, para la transformación y la revolución.

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